He elegido el mismo título del libro que Aaron T. Beck, psicólogo y creador de la terapia cognitiva, dedicó a las terapias de pareja, porque refleja una realidad que afecta a muchas personas. Probablemente, alguna vez, alguien te ha dicho que ama profundamente a su pareja, pero no pueden vivir juntos o, quizás, tú mismo/a te sientes así.
El amor es una emoción con muchas y diferentes formas de expresión, estas requieren, por nuestra parte, de distintos comportamientos, no amamos igual a un hijo, a una mascota, a una bandera, a la naturaleza, a un lugar, a un amigo etc. Vamos a intentar aclarar un poco más este aspecto poniendo como ejemplo el amor altruista, este implica una entrega desinteresada al otro sin esperar reciprocidad, es más, probablemente, no tengamos la oportunidad de conocer a la/s persona/s objeto/s de nuestro amor. Esta definición responde al concepto clásico judeocristiano y su aplicación será adecuada en contextos de ayudas sociales u obras de caridad. Si aplicamos esta expresión de amor en nuestra relación de pareja, con el paso del tiempo, nos sentiremos frustrados, engañados y decepcionados; porque la RECIPROCIDAD Y EL EQUILIBRIO EN LA ENTREGA son claves para el buen funcionamiento de una pareja*.
LA RECIPROCIDAD depende del comportamiento de la persona amada, así como, de las necesidades y deseos de la persona que ama. Para poder mantener comportamientos recíprocos hay que mostrarse al otro y la mejor manera es a través del NO. Los demás conocen lo que me gusta por las veces que he expresado lo que no me gusta. Nos distinguimos por las diferencias, de este modo, empieza el conocimiento mutuo, el uno por la información obtenida y el otro por la reacción del uno a dicha información. Insisto, si quieres conocer a la persona amada, muestra claramente tus límites. LAS LINDES DEL AMOR MANTIENEN EL AMOR. Un terreno sin lindes es pisoteado por todo el mundo, muchos quieren apropiárselo y, al final, se confunde con el resto de las tierras y desaparece, nos quedamos sin nada. En las parejas sucede lo mismo, si no mostramos límites nos quedamos sin nada.
EL EQUILIBRIO EN LA ENTREGA cuando nos emparejamos se empieza a crear algo nuevo, algo que no existía antes de conocernos y esto que comienza necesita de cuidados para crecer y mantenerse, aquellos serán las aportaciones de cada uno de los miembros de la relación, aportaciones que si son descompensadas rompen el equilibrio y lo conseguido hasta ese momento desaparece. Un buen ejemplo, son los equipos de dobles de cualquier deporte, los dos miembros del equipo conocen sus debilidades y fortalezas mutuas, con las primeras intentan que afecten lo menos posible al juego y con las segundas buscan el efecto contrario. Como se dice en el tenis, muévete como un equipo, si tu compañero está en la red, trata de unirte a él/ ella allí. Trata de evitar una división, con uno arriba y otro atrás, porque esto da a los oponentes aberturas en la cancha. Deja un poco el callejón, pero ayudas a tu compañero mucho más siendo una fuerza en el medio.
Quiero remarcar que una relación es más que la suma de dos personalidades, quizás, un buen ejemplo, sean los hijos, un hijo no es ni su padre, ni su madre, ni tampoco una suma de ambos, un hijo es algo nuevo, diferente, surgido de la unión de dos personas, pero es mucho más que la suma de ambos. Pues igual han de ser vuestras relaciones, creaciones que crecen y mejoran día tras día, si conoces al motivo de tu amor y él / ella te conoce y si además este conocimiento te hace dichoso/a puedes decir que estás teniendo comportamientos recíprocos y una entrega equilibrada.
Recuerda que amar no es suficiente, como decía Erich Fromm**, el amor es elección, decisión y actitud.
María José Alemany
*A partir de este momento, cuando utilice la palabra amor, me estaré refiriendo de manera más concreta al amor de pareja.
**Erich Fromm ( 1900-1980) psicoanalista y filósofo alemán.
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