Quiero compartir contigo un conocimiento que aporta bienestar a mi convivencia con los demás. Un día me hice consciente de la dificultad que tenemos los seres humanos para hacer llegar nuestras intenciones a los otros. Me di cuenta, que mi intención siempre la decide el que observa, es el espectador quien valora el motivo de mis actuaciones. Comprueba lo siguiente, a un niño le muestran una caja de cerillas, la hacen sonar y le preguntan qué cree que hay dentro. El niño, por supuesto, responde cerillas. Entonces abren la cajita y le muestran que hay lentejas. Luego, entra otro niño. Al primer niño le preguntan: ¿qué crees que va a decir el segundo niño cuando le pregunten qué hay dentro de la cajita? Un niño con teoría de la mente*, va a decir cerillas, porque entiende que el hecho de que él sepa que son lentejas no quiere decir que el otro niño lo sepa. Ahora, un niño sin teoría de la mente, va a decir “lentejas” porque cree que si él lo sabe, todo el mundo en el exterior lo sabe también. Muchas veces, el adulto actúa como si no hubiera desarrollado la teoría de la mente, con expresiones como,”no entiendo cómo no lo ve…”; “las cosas son o blancas o negras”; “sólo hay una forma de verlo”; “parece mentira que no se de cuenta”;”esto no tiene discusión” etc. da por hecho que todas las personas ven lo mismo y si, en algún caso, no es así, entonces llega a la conclusión que ese sujeto tiene algún tipo de problema, es decir, en más de una ocasión, nuestra respuesta es “lentejas”.
La experiencia, la biología, la genética, la religión, la educación, el entorno social, el lugar donde vivimos etc. colorean nuestra forma de ver las cosas.
La intención sirve, entre otras cosas, para adquirir conocimiento sobre nosotros, tranquilizar nuestra consciencia y conseguir objetivos personales, pero, en su estado puro, es inaccesible al resto de personas que nos rodean.
Te has preguntado, alguna vez, si la actuación es la misma para todos los espectadores, por qué se generan tantas opiniones distintas. Si todos vemos lo mismo, por qué no opinamos lo mismo. La respuesta está en la interpretación, sí, es cierto, vemos igual, pero interpretamos de manera diferente.
Para comprender la forma de actuar de los demás, coloca “sus gafas” sobre tu nariz.
¿Te preocupa el que dirán?, ¿dedicas demasiado tiempo a “quedar bien”?, ¿te justificas en exceso?, despierta al mundo de los cristales de colores y todo esto desaparecerá.
Esta historia corta refleja bastante bien todo lo anterior: Erase una vez, un padre, su hijo y su burro, que venían de la dehesa de cuidar del ganado.
En el camino el padre se sentó encima del burro, mientras el hijo tiraba del animal, cuando se cruzaron con una señora y viendo la estampa, dijo “¿ pero como un padre, puede obligar a su hijo a tirar del burro, mientras él va cómodo a lomos de este?,¡¡¡ es vergonzoso que un padre consienta tal cosa!!!”. Ellos dos se miraron avergonzados y se cambiaron los puestos.
Siguiendo el camino, estando el hijo sobre la bestia, y el padre tirando de ésta, se cruzaron con un arriero que viendo la estampa dijo, “¿ pero como un padre puede ir a pie tirando de un burro, teniendo un hijo tan fuerte y joven?, ¡¡¡ es vergonzoso que un hijo consienta tal cosa!!!!. Ellos se volvieron a mirar avergonzados, encontrando como única solución a las criticas ir los dos a pie.
Continuando el sendero, se les cruzó un peregrino que les dijo “¡¡¡ me parece increíble, que teniendo un animal de tan buen porte, tengan los amos que ir a pie pudiendo ir a lomos de este!!!”. El padre y el hijo se volvieron a mirar, sin saber una vez mas que decir al respecto, creyendo que ir los dos en los lomos del burro, seria una buena idea.
Ya a mitad de camino, estando los dos a lomos del animal, se cruzó un cura, que viendo la estampa les dijo “¿no les da vergüenza?, ¡¡¡ que un pobre animal, ya mayor, tenga que soportar el maltrato de sus amos, teniéndolos que llevar a lomos, desde vaya usted a saber donde!!!”
El juicio de lo otros te aporta poco, les falta información sobre tu vida, la valoración, verdaderamente, importante es la tuya y recuerda: los demás no lo ven a uno, ven la interpretación que hacen de uno.
María José Alemany
* La teoría de la mente o metacognición es un término usado en psicología y ciencias cognitivas para designar la capacidad -al parecer congénita- de los seres humanos de atribuir pensamientos e intenciones a otras personas
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