Según los resultados de un estudio que compara los beneficios de la terapia cara a cara, con los de la terapia telefónica, y que ha sido publicado en la revista ‘JAMA‘, los pacientes con depresión mayor que recibieron terapia cognitivo conductual (TCC), administrada telefónicamente, mostraron tasas más bajas de interrupción del tratamiento que los pacientes que recibieron la terapia en persona; además, el tratamiento telefónico no fue inferior en términos de mejoría de los síntomas, al final de la terapia. Sin embargo, a los 6 meses de seguimiento, los pacientes que recibieron TCC en persona, estaban menos deprimidas que las que la recibieron por teléfono.

La psicoterapia es eficaz en el tratamiento de la depresión, y los pacientes suelen preferir la psicoterapia a la medicación antidepresiva. Sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de pacientes continúan con la psicoterapia después de cierto tiempo, por limitaciones de tiempo, la falta de servicios disponibles y accesibles, los problemas de transporte, y el coste. Por eso motivo se propuso el teléfono como forma de aplicar el tratamiento.

En la investigación participaron 325 pacientes con trastorno depresivo mayor, que fueron asignados, al azar, a 18 sesiones de TCC telefónica, o TCC cara a cara. El resultado primario medido para el estudio fue la finalización, frente a no-realización, después de 18 semanas de tratamiento. Los investigadores observaron que un número significativamente menor de participantes interrumpió la TCC telefónica (un 21%) antes de la sesión 18, en comparación con la TCC cara a cara (un 33). El abandono de la terapia antes de la quinta semana fue significativamente menor en la TCC  telefónica (un 4%) que en la TCC cara a cara (un 13%), pero no hubo ninguna diferencia significativa entre las sesiones 5 y 18. En resumen, los pacientes con TCC telefónica asistieron un número significativamente mayor de sesiones, que aquellos que recibieron la TCC cara a cara.

En cuanto a los cambios en el nivel de la depresión, los investigadores hallaron que la TCC telefónica no fue inferior a la TCC cara a cara, en la reducción de los síntomas depresivos, en el postratamiento. Sin embargo, la TCC cara a cara fue significativamente superior a la TCC telefónica durante los 6 meses de seguimiento.

Los hallazgos de este estudio sugieren que la atención telefónica tiene tanto ventajas, como desventajas. El teléfono ofrece la posibilidad de extender la atención a, por ejemplo, poblaciones rurales, pacientes con enfermedades crónicas y discapacidades, y personas que, de otra manera, se encontrarían con barreras para seguir el tratamiento. Sin embargo, el aumento del riesgo de recaída después del tratamiento telefónico, en relación al tratamiento cara a cara, pone de relieve la importancia de la supervisión continua de los síntomas depresivos, incluso después de un tratamiento exitoso.

Fuente: EuropaPress