Con esta historia quiero rendir un pequeño homenaje a todas las mujeres maltratadas, de manera especial a aquellas con las que he trabajado.
Llegó el momento de reflexionar, el mentón reposaba sobre las manos y los ojos moviéndose de izquierda a derecha, parecían haber dado con las respuestas a lo acontecido.
Hasta ayer, él era en mi mundo, hoy ocupa un lugar en mi memoria que ni quiero ni puedo olvidar.
Cuando lo conocí, me pareció el hombre más maravilloso del mundo, recuerdo la primera vez que sentí su brazo sobre mis hombros, un escalofrío recorrió mi cuerpo, a su lado no me podía suceder nada malo. continua leyendo…
