Según los resultados de un estudio que compara los beneficios de la terapia cara a cara, con los de la terapia telefónica, y que ha sido publicado en la revista ‘JAMA‘, los pacientes con depresión mayor que recibieron terapia cognitivo conductual (TCC), administrada telefónicamente, mostraron tasas más bajas de interrupción del tratamiento que los pacientes que recibieron la terapia en persona; además, el tratamiento telefónico no fue inferior en términos de mejoría de los síntomas, al final de la terapia. Sin embargo, a los 6 meses de seguimiento, los pacientes que recibieron TCC en persona, estaban menos deprimidas que las que la recibieron por teléfono.

