Perder la noción del tiempo en la red, conectarse a altas horas de la noche o sentirse ansioso cuando no se navega pueden ser síntomas de que una persona es adicta a internet, pero además en algunos casos esa adicción puede enmascarar una profunda depresión.
Uno de cada cuatro españoles padece algún tipo de trastorno de conducta relacionado con una adicción sin sustancia, bien a Internet o al teléfono móvil bien al juego, las compras, el trabajo o el sexo, según asegura el doctor Javier García Campayo, psiquiatra del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.