Cuatro de cada cinco maltratadores que se someten y completan un tratamiento psicológico no reinciden, según ha expuesto el catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, Enrique Echeburua.
Echeburua, que ha participado en la jornada “Cerebro, psiquiatría y sociedad” que se celebró en Vitoria, ha precisado que el tratamiento psicológico no exime de su responsabilidad a estos hombres y que no sustituye a la condena sino que es una actividad complementaria, según se indica en un comunicado difundido por la organización.
La mayoría de estos hombres no padece ningún transtorno mental, sino que presentan limitaciones psicológicas en el control de los impulsos y los celos; abusan del alcohol; carecen de habilidades sociales y tienen problemas de autoestima.
La idea de tratarles, según Echeburua, surgió hace quince años al comprobar que muchas mujeres víctimas mantenían la convivencia con sus agresores, por lo que la terapia respondía a un intento de proteger tanto a estas víctimas como a víctimas futuras y a los hijos.
El problema principal para aplicar estas terapias consiste en que el agresor las acepte, ya que existe un alto grado de abandono debido a que muchos “no reconocen que tienen un problema, o adoptan actitudes soberbias de autosuficiencia o intentan aparentar que dominan la situación”.