
Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, 15 de junio
15-06-2026
Con motivo del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, que se celebra cada 15 de junio, el Grupo de Trabajo de Envejecimiento del Colegio Oficial de la Psicología de la Región de Murcia quiere dejar patente que es preciso velar por la actualización de los protocolos existentes hacia el cuidado de la persona mayor.
Es necesario atender a la persona mayor desde una perspectiva centrada en la persona que implique una visión centrada en la dignidad de la persona mayor atendiendo a sus derechos, valores, etc. Es fundamental promover una mirada humanista, ética y centrada en la persona mayor, en sus necesidades, su historia de vida, sus vínculos, sus preferencias además de atender a su derecho a participar en las decisiones que afecten a su bienestar.
Por dicho motivo, la concienciación sobre el abuso y el maltrato en la vejez implica no solamente poner el foco de atención en la denuncia de situaciones extremas sino que es preciso atender a situaciones sutiles tales como el descuido, la dejadez, el trato despectivo, la infantilización, la falta de escucha o la imposición de decisiones.
El maltrato hacia las personas mayores puede adoptar diversas manifestaciones siendo algunas de ellas más difíciles de identificar tales como, por ejemplo, la falta de atención hacia las necesidades básicas, emocionales o sociales como el hecho de no escucharla, no acompañar en la toma de la medicación, no atender a sus molestias, no respetar sus ritmos… En ocasiones se debe a una falta de formación e inclusive de conocimiento en el cuidador lo que puede llevar a una sobrecarga en el cuidador unido a un aumento del deterioro en la persona mayor, mayor sensación de abandono, sentimientos de ansiedad o depresión, inseguridad… en la persona mayor.
Uno de los aspectos más reseñables por parte de los profesionales de la psicología del envejecimiento es el hecho de que se detectan situaciones en el cuidado que acaban infantilizando a la persona mayor. En algunas situaciones de cuidado el exceso de cuidado, la sobreprotección, la supervisión continua conlleva a un retiro de sus derechos. Es fundamental la labor profesional para prevenir este tipo de situaciones en los cuales la voluntad, la historia de vida de la persona sean el eje central. Por este motivo, la atención centrada en la persona constituye un marco imprescindible en la prevención y la promoción del buen trato.
En el proceso de adaptación de una persona mayor al entorno residencial, por ejemplo, es relevante que no se pierda la identidad, la intimidad, el derecho a decidir. Así, el entorno residencial no debe entenderse como un espacio de asistencia y cuidados sino como un hogar, un entorno de vida, que prime el respeto, la seguridad, la participación y la calidad de vida. Una de las claves que describen los profesionales de la psicología del envejecimiento es que las normas del centro deben garantizar la convivencia, la seguridad y el cuidado de manera integral sin forzar, sin imponer o corregir de manera restrictiva. Se trata de que se acompañe, se comprenda, con escucha activa, respetando la autonomía.
Esto es clave sobre todo porque en determinadas circunstancias es posible que aparezca una privación del derecho ante las decisiones sobre, por ejemplo, la toma de medicación, la alimentación, etc.
De igual modo, en los centros de personas mayores (centros residenciales, centros de día, asociaciones…), los profesionales del colegio de la psicología hacen hincapié en la necesidad de la prevención del maltrato a través de la formación y capacitación del cuidador, formal e informal, evitando conductas inadecuadas como la sobreprotección, la infantilización, la imposición de rutinas, etc. La psicoeducación cobra gran relevancia ya que implica la identificación de las necesidades, el manejo de situaciones difíciles o conductas inapropiadas, la comprensión de los cambios debidos al deterioro cognitivo…
Además, las relaciones familiares pueden ser un foco de riesgo de situaciones de maltrato mediante la aparición de determinadas dinámicas tóxicas, la manipulación entre familiares, las disputas económicas o presiones por el rol del cuidador que redundan en la propia persona mayor. La labor profesional implica no solamente la labor de detección y prevención sino también la intervención de manera ética y responsable.
Si bien se ha de atender a la persona mayor velando por una visión positiva centrada en el respeto, la escucha, la seguridad, la afectividad, la paciencia, la participación y sobre todo atendiendo a sus cuidados con sentido de pertenencia y de manera digna y ética. Así, las actividades intergeneracionales, el uso del cuento, proyectos comunitarios son de interés para ayudar a que se conozcan los derechos de las personas mayores, desmontando estereotipos edadistas y construyendo una sensibilidad más justa. Se trata de enseñar a los menores a mirar la vejez con respeto, como una forma poderosa de prevenir el maltrato en el futuro.
En este sentido el papel del profesional de la psicología en este tema es crucial, no solo en la parte de intervención ante los casos de abuso sino como prevención fomentando la sensibilización a la sociedad y el buen trato y respeto hacia las personas mayores. Además resulta imprescindible resaltar la labor en coordinación con otros profesionales en la regulación de protocolos y medidas que eviten el abuso y maltrato en personas mayores.